“El sabor de creer” nos reúne hoy. La nueva campaña del Grupo Nutresa, lanzada en abril del 2026, logró algo muy interesante, abrir una conversación distinta con los hogares colombianos. Y cuando digo distinta, me refiero a una comunicación que dejó de centrarse únicamente en el producto para conectarse con algo mucho más poderoso: la emoción de creer. Según lo mencionaba la CMO del Grupo Nutresa María Elisa Botero en una entrevista, la campaña nace desde una “plataforma estratégica” que buscaba llevar mensajes de optimismo a las personas. Y desde el estudio de las neurociencias del consumidor hay muchos detalles para analizar en esta apuesta. ¡Empecemos!
Antes de entrar en la campaña quiero que tengamos algo claro, Grupo Nutresa es una marca con bastante trayectoria. De acuerdo con su historia corporativa, el grupo nació en 1920 bajo el nombre de Compañía Nacional de Chocolates Cruz Roja, convirtiéndose años más adelante en Compañía Nacional de Chocolates S.A. Lo interesante es que a principios del siglo XXI inició una transformación empresarial que le permitió consolidar un ecosistema gigantesco de marcas y categorías de alimentos. Hoy hablamos de marcas que prácticamente crecieron con nosotros: Zenú, Noel, Festival, Jet, Doria, Colcafé, Sello Rojo, Jumbo, entre muchas otras. Marcas que no solo están presentes en las góndolas, sino también en nuestra memoria a largo plazo.
Y creo que ahí está una de las primeras claves de esta campaña. Porque cuando una marca logra habitar durante décadas la memoria semántica y emocional de las personas, puede darse el lujo de hacer algo que para muchas compañías sería impensable, quitar temporalmente su logo del empaque y reemplazarlo por una emoción.
Eso fue justamente lo que hizo Grupo Nutresa con 17 de sus marcas más importantes en el mercado colombiano. Cambiar el nombre de la marca por mensajes de optimismo. Y debo confesarles algo, cuando vi la campaña no pude evitar salir a buscar los productos. Necesitaba experimentar por mí mismo qué se sentía ver esas marcas hablando diferente. Y aquí es donde la experiencia se vuelve muy interesante desde el neuromarketing. Porque aunque el logo desaparecía visualmente, la marca seguía completamente viva en nuestra mente. El cerebro reconocía colores, empaques, tipografías y categorías de producto sin necesidad de leer el nombre original. Es decir, la identidad seguía ahí, pero ahora el protagonismo lo tenía el mensaje emocional.
Durante mi búsqueda encontré la mayoría de productos en tiendas de barrio más que en grandes superficies. Y eso me hizo recordar un dato que compartía La Nota Económica: las marcas de Grupo Nutresa están presentes en 8 de cada 10 hogares colombianos y en más de 400 mil tiendas del país. Entonces empecé a pensar que quizás la estrategia inicial fue justamente esa llevar primero “El sabor de creer” a la tienda de la esquina, al lugar cotidiano, al espacio donde realmente ocurre la vida de millones de familias colombianas.
Después de tener los productos en mis manos también noté algo interesante: algunas referencias seleccionadas para la campaña estaban en sus presentaciones más grandes, como Colcafé, Doria y Sello Rojo. De repente podríamos pensar que esto hacía parte de una estrategia para mover volumen. Y probablemente sí. Pero cuando ves el comercial entiendes que el propósito central iba mucho más allá de vender. La campaña busca rescatar algo muy poderoso: los momentos compartidos alrededor de la mesa, las conversaciones cotidianas, la esperanza y el optimismo.
Y creo que ahí está la gran enseñanza que deja esta campaña. Cuando una marca ya tiene posicionamiento, reconocimiento y años de conexión con las personas, deja de necesitar “hacer ruido” para vender. Lo que realmente necesita es encontrar nuevas maneras de emocionar. Nuevas maneras de conectar con las personas desde lo humano. “El sabor de creer” no solo cambió empaques. Nos recordó que las marcas también pueden convertirse en vehículos emocionales capaces de transmitir esperanza en momentos donde muchas personas necesitan volver a creer. Y vaya que Grupo Nutresa encontró una gran manera de hacerlo.
A continuación quiero compartirles el video de la campaña, un pequeño unboxing de los productos que encontré en la tienda de mi barrio y algunas fotografías de esta búsqueda por “El sabor de creer”. Espero que lo disfruten tanto como yo.


Empresarios que hacen grande nuestro país, no es solo vender es hacer parte de cada una de las familias colombianas y llevarlas a creer verdaderamente que en este mundo hay esperanza, es no perder la capacidad de asombro ante detalles simples que hacen agradable nuestra vida, creer que si se puede cuando se trabaja con estusiamo. ¡Excelente artículo¡
Desde mi perspectiva, lo que más me llamó la atención de la campaña es que, aunque no estoy tan expuesta a marcas colombianas, muchas igual se pueden reconocer sin necesidad de ver el logo o el nombre del producto. Eso demuestra el nivel de posicionamiento que han logrado a través de su línea gráfica.
Me sorprende la estrategia de cómo la marca puede eliminar su identificador más directo y aun así seguir siendo reconocida. Para mí, ahí está el verdadero diferencial porque no depende del logo, sino de todos los códigos visuales que ya viven en la mente del consumidor.
Siento que esto también permite que la atención se desplace naturalmente hacia el mensaje. Como no tengo que hacer un esfuerzo consciente para identificar la marca, puedo conectar más rápido con lo que estoy leyendo o sintiendo. Y justo ahí es donde la campaña gana fuerza a mi parecer, ya que deja de ser solo reconocimiento y pasa a generar una reacción emocional mucho más inmediata.
1. El antecedente es una marca ya posicionada en el mercado.
2. El mensaje emocional no era por venta, sino por el rescate del valor del positivismo.
3. Contexto mundial; Posicionamiento de marca, unión del pueblo (mundial) al, ¡Si se puede!
Una campaña que definitivamente nace de la intención clara y es reconectar con las personas, con esas personas que en su día a día salen a trabajar, el consumidor promedio, el que madruga para trabajar y el que compra como decimos en Costa Rica en la “pulpe” que son esas tiendas de los barrios, donde está la mayoría de personas trabajadoras que se apuesta a la emoción a esta intención y sentimientos que rodean los momentos de consumo de cada uno de los productos y los espacios donde ellos se comparte, con familia, amigos y es una campaña que construida desde la esencia de revivir esos sentimientos y que definitivamente sus consumidores puedan sentir esa conexión especial y claramente puedan conseguir esos empaques especiales que posiblemente queden para la historia de la empresa y por supuesto de sus consumidores.
En un mundo donde “ya no creemos”, esta marca nos “tocó el corazón” y nos hizo “volver a creer”.
Una campaña que sin duda nació de un sentimiento. Y sí, quizás el origen del brief tenía como objetivo el apoyo a su selección de fútbol -para tocar fibras hacia el Mundial-. Pero bien es cierto, que más que relacionarla a esta temática en sí, lograron reforzar eso que tanto representa Nutresa: el amor, identidad y empatía hacia las familias colombianas.
Y es que desde la mesa saben que no necesitaban promociones para vender. ¡Ya eso lo tienen! Necesitaban conectar con la tradición, con el ponerse en los zapatos de su gente, con reforzar esa toma de decisiones por medio de la emocionalidad, del corazón, de sentirse identificados.